A propósito de Desaparecido
Por Gustavo Beytelmann
Destacado compositor, pianista, arreglador musical y docente. Reside en París desde 1976. La última vez que estuvo en la Argentina invitado por el IV Festival de Tango de Buenos Aires, en 2004, dio dos notables conciertos en el teatro Colón.
La música para un film puede constituir un desafío para la organización espacio-temporal de las ideas musicales. Como toda música aplicada debe reunir el doble requisito de ser funcional a su aplicación y responder a la lógica inherente del lenguaje musical.
En el film Desaparecido coexisten dos vertientes: por un lado es un documental y por el otro, el film está tratado como un ensayo artístico.
Doble desafío pues para la música, interpretar una despiadada realidad y tratar de trascenderla, dos visiones simultáneas sobre las cuales está aplicada la música.
La convergencia de visiones llevó al realizador y al compositor hacia una comunidad de ideas en cuanto a función, carácter y estilos de la música.
Mis decisiones luego operaron sobre dos campos. En el campo de la selección y organización de los materiales básicos (intervalos característicos, acordes, modos, texturas, orquestación, etc.) aplicados a los diversos protagonistas y situaciones dramáticas en sus diferentes evoluciones, repeticiones, reinterpretaciones, etc. El otro campo es la expresión heterogénea de estos elementos en relación a los diversos géneros y estilos expuestos a lo largo del film.
Mi intención ha sido que se sintiera o sospechara que toda esta diversidad de elementos estaba gobernada por un orden secreto que, según creo, se descubre en la última y larga intervención de la música.
UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL AL AUTOR DE ESTA NOTA
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