El director de, Palabra por Palabra, tiene 52, nació en Bahía Blanca y se graduó de ingeniero. La puesta, alejada del género bélico, recibió el primer premio de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación Signis, en el VI Concurso de Posproducción Cinematográfica para América Latina.
Sobre su filme le dijo a www.estovadecine.com : “Cuando uno elige una profesión con un instrumento tan contundente como una cámara, un lenguaje como este, siempre entendí que era para decir algo importante, más allá de que se consiga o no. A mi manejar ciertos resortes de la memoria y la nostalgias me resultan más familiares que hacer una comedia” Y siguió conversando:
EVC: ¿Cómo surgió la idea de hacer un filme sobre la guerra de Malvinas?
EC: Yo he sido redundante con el tema de la memoria. Lo he tomado como un legado de mi generación que ha sido bastante diezmada, por los años de la dictadura, y por los que ha pasado en Malvinas. Una misma generación prácticamente. Nos diferencian seis o siete años. Mucha gente joven, en definitiva, que se perdió. Cuando decidí dedicar mi vida al cine fue para contar lo que ha ido pasando.
EVC: ¿Qué lo remite a la guerra de Crimea?
EC: Yo mismo me sorprendí durante la escritura del guión, preguntándome por qué estoy parado en este punto. Los ingleses fueron permanentemente colonizadores, siempre con el halo de que todo lo que emprendieron lo ganaron. Yo quería contar otra parte de esto. Lo mismo de la guerra de Malvinas. En (la guerra de) Crimea a los ingleses no les fue nada bien, es más tuvieron perdidas enormes de vida.
EVC: ¿Por qué destaca el aspecto sanitario? EC: Quería mostrar ese lado flaco del poderío ingles. Esa fractura que tuvieron Esa guerra (la de Crimea) le costo el puesto al premier británico de aquel momento. Y a la vez, quería subrayar lo más cruento del sufrimiento en el combatiente inglés. En este sentido preservé al soldado argentino de este sufrimiento (que lo tuvo, desde ya).
EVC: El personaje de Katia Aleman está como desdoblado…
EC: El personaje de la muerte, que tiene Katia Aleman fue concebido así desde el principio lo cual significó darle un perfil extremadamente medido a su composición. Era un desafío: el conocimiento del público sobre la actriz –su prestigio, su sonrisa seductora- nada de esto, ni siquiera su emoción, debía interferir en la función principal que define el rol: la muerte.
EVC: La escena del desnudo de Katia Aleman; por un momento uno siente que el personaje del soldado argentino posa su mano en una mujer vestida…
EC: Es la protección de la madre. No hay relación simbiótica más directa entre un niño y la madre que eso que lo alimento desde pequeño. Es una imagen sumamente onírica
EVC: ¿Por qué se corrió del género bélico para tocar el tema de la guerra de Malvinas?
EC: Hasta ahora la línea trazada por las otras propuestas de colegas remiten a la guerra. Yo no quería hacer una película de guerra por dos razones. Desde lo ideológico quería marcar otro perfil distinto. Pero además, no me daba el cuero por razones económicas.
EVC: En las partes de combate Ud. cierra la imagen. No hay planos generales, eso apunta a lo que acaba de afirmar…
EC: Yo pensé de la siguiente manera: Lo poco que haya de combate tenía que ser potente. Por ejemplo, la escena en la que un jeep vuela por los aires. Nosotros compramos un Land Rover y lo volamos.
EVC: ¿Dónde fueron las locaciones?
EC: Hay partes que están hechas en Monteleon, la casa los galpones, es en un parque nacional, en Santa Cruz.
EVC: ¿La casa guarda un valor simbólico importante en la narración?
EC: La casa era el lugar del traslado del conflicto de dos bandos que hablan dos idiomas distintos, con puntos de entendimiento, el sensitivo, el humano. Quería que saliera un film totalmente antibélico. La batalla está puesta dentro de la casa.
EVC: ¿Pensó en algún momento en no utilizar música?
EC: Nunca imagine el proyecto sin música. Cuando conversamos con José Luis le dije: yo reconozco y admito tu capacidad, trayectoria y oficio de músico de cine. Yo te voy a enmarcar sensitivamente, emotivamente, lo que pasa en las escenas, vos interpretalo. El me dio la libertad de desechar pero yo estuve absolutamente conforme.
EVC: ¿Cómo trabaja con el guión, lo sigue a rajatabla o es flexible?
EC: Una vez que tengo el libro cinematográfico, dibujo las escenas. Trazo como una coreografía de movimientos, cuestiono la puesta en escena. Y una vez que tengo la puesta en escena,. desde la acción, me pregunto donde pongo la cámara
Uno tiene que tener una gran tolerancia a las modificaciones. En mi caso era todo bastante previsible, yo tuve la facilidad de diseñar la puesta y eso fue una ventaja.
Gustavo Camps
Raúl Valls

