Entrevista con Fausta Quattrini, directora de La Nación Mapuce
¿Cómo es que adoptó el género documental?
Yo tuve muchos cambios radicales en mi vida, que fueron al fin y al cabo, el hilo conductor. Yo soy autodidacta con formación en documental. Había empezado estudios de arquitectura. Tenía que ver más bien con el espacio y la luz lo que estaba haciendo, incorporé los cuerpos, un trabajo introspectivo. Cuando vine a la Argentina empecé a incorporar lo social, algo que antes en mi vida no era capaz de hacer. No me daba el contexto o la madurez para hacerlo, digamos…
¿Cómo se articula en usted el género documental y lo social?
Es mi manera de elaborar lo que veo. Una vez que ves tenés que pensar qué haces y yo hago esto. No lo hubiera visto si no hubiera venido (a la Argentina) Es distinto verlo con los propios ojos que a través de la TV, de las informaciones.
¿Aquí en la Argentina qué le despertó la curiosidad?
Una vez aquí, en 2001, me di cuenta de que había que ir a buscar en el interior del país. Viajar adentro del país para tratar de entender algo. Fuimos a buscar los lugares donde el Estado había desaparecido por completo. Fuimos encarando las situaciones dramáticas que se presentaban, y que no están del todo borradas hoy día, me refiero al tema del hambre y salió una película que se llamó FASINPAT, fabricas sin patrón, sobre la gente que empezó a organizarse sin esperar al Estado…
¿Y como dieron con los Mapuce?
Y allí encontramos la concentración Mapuce. Una sede en una pequeña casa que pudieron permitirse gracias al aporte de una familia a la que el Estado le dio una indemnización por una hija desaparecida. Y volcaron toda la plata a la organización Mapuce esa chica fue Leticia Beraldi, de 17 años, desaparecida…
Sobre la producción ¿Tiene mayor nivel de improvisación o trabajó con un storyboard previo?
La película no tiene storyboard. No hay ningún esquema que se haya repetido porque no salió bien. Pero si hay una fase previa de reflexión que estructura lo que estas tratando. Esa es una fase indispensable para poder transmitir ideas cuando estas buscando los aportes para poder llevar a cabo la película. Esta es una película sobre la palabra. Es un trabajo de buscar lo esencial, Juntar la palabra a la acción.
¿Ellos se prestaron fácilmente a las necesidades de filmación?
Nosotros trabajamos basando la relación sobre la confianza. Nos tomamos mucho tiempo. Esto es indispensable, también. Y esa confianza fue construyéndose “a cada vez”. Cada vez que retomábamos la filmación había que empezar de cero. No porque la relación no fuera buena, sino porque las comunidades son muchas y cada vez que entrábamos había que volver a plantear la cosa y ellos decidían si aceptaban la presencia de la cámara. “A nosotros nunca la filmación nos trajo nada bueno” nos decían. Yo no tenía y no tengo una respuesta para eso. Para decirles: “la tecnología es una maravilla vamos por más”…
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¿Pero fueron asimilando la idea de que la proyección permitiría acercar su problemática al resto de la comunidad?
Nosotros reivindicamos nuestro espacio de autonomía y libertad. Le repito, la relación se fundó en la confianza. Y en la restitución del material también. Porque cuando filmas tomas algo de su vida privada, colectiva y espiritual. Todo ese material se lo devolvíamos al toque casi, y ellos mismos lo utilizaban internamente. Durante los cuatro años que duró la filmación fuimos compartiendo el material.
¿Cuántas horas tomaron en total para llegar a los 92 minutos que tiene la película? Tampoco filmamos enormemente pero calculo que tendremos 60 horas de rollos
¿Cómo tomaron ellos el hecho de que un huinca se presentará a trabajar en pos de los intereses de ellos? Se ve en el filme un cierto compromiso con la cuestión Mapuce ¿Reconoce esto?
Pero el compromiso no lo tomamos con ellos. Nosotros trabajamos en forma autónoma y no representamos a nadie más que a nuestro pequeño equipo de producción…
¿Pero no reconoce una sintonía del filme con los reclamos de ellos?De hecho, si decidimos estar a la escucha de lo que ellos estaban diciendo es porque la primera vez que vi cómo estaban actuando, me di cuenta de que para mi, profundamente, eso era más que necesario. Cuando vi y escuche ese discurso de ellos sentí que para mi era necesario expresarlo
Godart decía que una de las cosas más complicadas del cine pasa por definir donde comienza y termina un plano, la duración y el lugar de la cámara. Encima sin storyboard, debe haber sido muy difícil para Ud. … Más fácil es estar allí. Escuchar y desaparecer detrás de la cámara (hace silencio y piensa un largo rato). Seguramente hay respuestas teóricas a lo que Ud. dice, que ya fueron pensadas y dichas y que yo ni siquiera las estudié. Pero es fundamental saber que si no tienes un audio, la imagen sola no vale nada. Luego, la regla N° 1 es que no nos interesa filmar entrevistas. Lo más difícil es juntar la palabra a la acción. Para que la palabra sea más pegada a la acción y entonces el significado tenga más fuerza, hay que lograr captar las palabras en la misma acción. Esta es una regla básica también.
¿Hasta que punto no pierde la espontaneidad el que se sabe observado por la cámara?Yo creo que la sujeción existe muy fuerte al comienzo hasta que deciden que la cámara puede estar presente después se olvidan de la cámara. Porque la necesidad que tiene ellos es tan fuerte, tan impelente, tan urgente. Ese es el motor, la necesidad. No es en función de si la cámara está filmando o no
Nos llamó la atención la fluidez, la solidez y la consistencia discursiva de la portavoz Mapuce que aparece en el filmeCon Silvia Klaveo, la portavoz de ese momento, se puede ver un crecimiento, una transformación a lo largo del filme. Es un trabajo de madurez que ella fue adquiriendo en su tarea de portavoz. Y, claramente, los que son elegidos por las comunidades para ser portavoces usan la palabra, y esa palabra es distinta a la manera en la que la usamos nosotros. El concepto del círculo está también en la forma de expresarse de ellos. Siempre retoman conceptos de los antepasados, para volcarlos al presente pensando en las generaciones futuras. Una cosa circular.
Usted hace muy presente el contexto, planos generales del paisaje como si el ambiente formara parte indisoluble de los personajes…
Los Mapuce son portadores de la cultura de la tradición que les viene de lejos, de la cual ellos son portadores vivos y conscientes. Y entonces la circularidad para ellos es la base de todo tipo de acción, de organización, de relacionarse con el medio ambiente. Ahí hay una relación espiritual que los une con el medio ambiente
¿Cómo trabajo con los otros, con los blancos, los huincas que aparecen en el filme, el ejercito, los empresarios?
El ejercito no se prestó para nada, se encontró con una situación dada. Ellos si reaccionaron por la cámara. Fueron más prolijos (recuerda y se ríe). Esto si hay que decirlo. La presencia de la cámara cuando están las autoridades, o en una situación de represión que se veía en el horizonte cercano, cambiaba un poco la situación…
¿No sintió necesidad de incorporar, o mechar digamos, ficción?
No. Hay una película sobre los malones de 1905. Pero no sentí necesidad. Lo hicimos, si, con esas fotografías que se ven al comienzo. Esa es una animación que se hizo con material de archivos de la época de la campaña del desierto…
¿Cuatro años duró la filmación nos decía antes?
Bueno, es que en el medio viajamos a Europa, fuimos, vinimos. De todas maneras si hubiera sido una producción con fecha de finalización determinada para entregar no hubiera sido posible en absoluto. Ellos manejan otra concepción del tiempo que no es la occidental. El tiempo-dinero no. Es otro tiempo. El tiempo fue lo más precioso que ellos nos regalaron…
Gustavo Camps
Raúl Valls

