Locaciones: República centroafricana, España, Colombia, Uganda y República Democrática del Congo

Los otros días se realizaron en la Argentina las V Jornadas de Cambio Ambiental y Climático Global de la Diócesis de San Isidro. Durante dos días expertos, doctores en ciencias del ambiente, abogados y licenciados disertaron sobre el tema, expusieron teorías y mostraron estadísticas varias.
Pero cerró las jornadas un cura, el padre Anibal, que mostró a las personas víctimas del cambio, mostró sus lugares contaminados de basura, desechos tóxicos y mostró la pobreza. Este documental producido por Bardem tiene la misma virtud, muestra seres humanos, vidas de verdad, que el sistema no tiene en cuenta, y que, en el mejor de los casos, incluye en estadísticas sabe Dios para qué.
Médicos Sin Frontera es una institución que contiene a las víctimas y denuncia constantemente la injusticia que recae sobre estos olvidados. La institución cumplió 20 años en España. Bardem les devolvió una gentileza (ver nota aparte:
http://www.estovadecine.com/page/2/) y produjo este documental por motu proprio, sin que se lo pidan, conmovido por lo que vio en una acción de MSF en Etiopía
Una de las virtudes de estos excelentes cineastas es que utilizan los recursos del cine pero bajo ningún punto de vista relegan a los protagonistas, como los relega el sistema. Mujeres violadas, niños secuestrados para la guerra, enfermos sin medicinas por razones "de mercado", campesinos desterrados y víctimas de grupos armados.
Wim Wendes muestra a las mujeres víctimas de violencia sexual de varias zonas de República Democrática del Congo. Las podemos ver andando transparentes entre la gente de su pueblo, cantando a coro su pena con rostros duros pero dispuestas a luchar para que sus compañeras de género no pasen por el mismo infierno. Los equipos de MSF atienden diariamente un promedio de seis mujeres víctimas de los soldados mai mai y de los otros combatientes.
El español Barroso, con una mezcla original de ficción y dura realidad, exhibe blanco sobre negro la contradicción de este sistema, que llena las góndolas de los supermercados de un producto banal que utiliza eflornitina en una presentación cosmética para eliminar el bello del rostro, y lo niega para curar la enfermedad del sueño que sufre (entre tantos centroafricanos) una mujer llamada Bianca.
En Cartas a Nora, Isabel Coixet nos presenta a una joven boliviana que trabaja en España y ayuda a su familia que, como tantos latinoamericanos, esta a merced de la vinchuca, el insecto que transmite el mal de Chagas absolutamente ligado a la pobreza.
La voz de las piedras, de Javier Corcuera, es un viaje que realizan unas familias colombianas de campesinos hacia la tierra que (otra vez) la guerra les arrebató. Narcos, paramilitares, milicias, son los victimarios. Hace cincuenta años, medio siglo, que sucede esto y los damnificados luchan diariamente para recuperar la tierra y perder el miedo y la desconfianza.
Buenas noches, Ouma, de Fernando León de Aranoa, relata las vicisitudes de los niños que en Uganda le escapan a la noche, pues es de noche que los rebeldes fanáticos del LRA, (Lord´s Resistance Army) violan sus domicilios, matan a sus parientes, y los secuestran a ellos para convertirlos en niños soldado. Para matar, en vez de jugar e ir a la escuela.
Se los puede ver con sus ojos abiertos en la oscuridad; se los puede ver corriendo, por kilómetros, a los refugios de las organizaciones que los cobijan y los protegen de los rebeldes. Se los conoce con el nombre de night commuters. Son niños.
Recomiendo este documental, tanto por su realismo sin demagogia, un valor que de entrada debe tener este género, como por la información fidedigna que ofrece y los valores narrativos para presentarla.
Me costó verlo, me costó escribir estas líneas y lo vuelvo a recomendar. Recuerdo que salí de la función privada de prensa con mucha vergüenza por ser humano (y tal vez, un poco de vergüenza ajena, también por lo mismo).
Gustavo Camps