La cuestión humana
Título original: La question humoine
2007 Color, 142 Francia
Dirección: Nicolás Klotz
Guión: Elizabeth Perceval sobre una historia de Francois Emmanuel
Montaje: Rose-Marie Lausson
Música: Syd Matters
Fotografía: José Deshaies
Elenco: Mathieu Amarlic, Michel Lonsdale, Edith Scob, Lou Castel, Jean Pierre Calfon, Valerie Dreville, Laetitia Spigarelli, …
La cuestión humana es una película potente, que pone en tela de juicio desde el arte cinematográfico la racionalidad técnica del sistema capitalista, de nuestro mundo globalizado y ajeno, mis queridos lectores (si es que los hay).
Una vez que la vi en el Cine Club Núcleo, de Buenos Aires, pues no llegué a la función privada para el periodismo, inmediatamente fui a releer Dialéctica del Iluminismo, una de las obras más importantes de los pensadores de la escuela de Frankfurt.
Max Horkheimer y Theodor Adorno demuestran acabadamente como el nazismo es el resultado de llevar a la práctica el objetivo más amplio del Iluminismo en la edad moderna: liberar a mundo de la magia por medio de la ciencia.
Los teóricos demuestran que "el ambiente en el que la técnica conquista tanto poder sobre la sociedad, es el poder de los económicamente más fuertes sobre la sociedad misma".
En el prólogo a mi edición de 1988, de editorial Sudamericana, los autores sostienen: "Lo que nos propusimos que nada menos que comprender por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, desembocó en un nuevo genero de barbarie". Esta fechado en Junio de 1947 y el comentario remite a la barbarie nazi de la 2da. Guerra.
E el filme Simón es el psicólogo estrella de una multinacional petroquímica. Trabaja en el área de Recursos Humanos. Consiguió sus laureles al llevar adelante con éxito y sin mayores conflictos la reducción del personal, de 2500 a 1200 empleados, que le permitió a la empresa mantenerse en el mercado.
Con este Curriculum su superior, la máxima autoridad alemana de la empresa, le asigna la secreta tarea de observar los "extraños comportamientos" del gerente de la filial francesa para determinar qué peligrosidad importan para la firma.
Al abordar su trabajo aparecerá el tema del nazismo, experimentado más por sus jefes de edad madura que por él, pues Simón es un profesional joven que de nazismo sabe por información más que por experiencia de vida.
En este sentido es de valor para el relato la escena en la que Simón esta en un bar con otros amigos y llega la policía y se lleva a varios parroquianos africanos, negros, ante la indiferencia de todos. Simón está alejado -y por lo tanto absolutamente inmerso y penetrado- de todo acontecer político.
El director francés Nicolás Klotz utiliza los recursos del cine con prestancia. Las tomas son de un valor plástico substancial. Planos fijos, raccords, uso de la continuidad fuera de campo, primeros planos que relatan el interior de los personajes, tomas que dejan fuera de campo el rostro de los actores o del tronco para arriba.
Es difícil no conmoverse con los sentimientos que van invadiendo a Simón a medida que avanza su tarea. El filme brinda un goce intelectual alejado de las sensaciones vanas que nos provoca el acopio de tomas de acción hollywoodense.
Un párrafo aparte merece la utilización de la música, particularmente, la variedad de géneros musicales: académico, flamenco, tecno. La música como parte del relato más que para apoyar la dramaticidad. La escena en la que canta flamenco Miguel Poveda es poderosísima.
La cuestión humana forma parte de una trilogía de Nicolás Klotz sobre la exclusión social en Europa, junto con Parias (mención especial del jurado en el Festival de San Sebastián) y La herida, un filme que aborda el tema de los inmigrantes.
Gustavo Camps

