Mi relación con Médicos Sin Frontera comienza gracias a la colaboración que me prestaron mientras preparaba un personaje que iba a interpretar sobre un médico en el terreno. De forma generosa, me propusieron ir a uno de sus programas de tratamiento y prevención de la malaria en Etiopía.
En ese momento me surge la idea de hablar de alguna forma de lo que ellos llaman "los invisibles”, las víctimas de conflictos armados y de enfermedades poco o nada tratadas a nivel internacional por los medios, los gobiernos y las empresas farmacéuticas.
Poco a poco se fue configurando el fondo de lo que MSF quería tratar, con la intención de que tuviese una proyección pública, con el único ánimo de crear un proyecto de concienciación y de información sobre esas crisis olvidadas.
La elección de esas crisis, y no de otras, se hizo sobre la base de la lista que MSF publica todos los años, algo que llaman desgraciadamente el Top-Ten sobre los contextos que necesitan la intervención y la atención más urgente.
Gracias al apoyo y sabios consejos de amigos como Fernando León y Mariano Barroso, pude empezar a montar este engranaje de talentos. A Javier Corcuera le conocía poco y en el caso de Isabel Coixet y Win Wenders era la primera vez que entraba en contacto con ellos.
Del trabajo de todos y cada uno de los directores que forman este proyecto, destacaría la calidad como obra cinematográfica y su compromiso, valentía y generosidad. Son ellos los que han puesto el corazón a la película.
Cada pieza es un reflejo de la calidad y el talento que poseen de forma única y específica, que nos recuerdan por qué están considerados cineastas especialmente ricos en contenido y forma. Es un verdadero lujo haber contado con el cariño la dedicación y la calidad de este grupo de directores tan importantes e irrepetibles.
Creo que el desconocimiento de estas crisis por parte de todos nosotros tiene que ver, entre otras muchas razones, con la falta de información veraz y a falta de interés que puede generar, la situación desesperada y desesperanza de los más débiles, en una sociedad que cada vez mira más hacia su lógica supervivencia como individuo y nada a la de nosotros como comunidad, como grupo.
Esas personas de las que trata la película no son ni más ni menos que tú y que yo, siendo victimas de un afianzado sistema económico salvaje y sin escrúpulos y del total desinterés de los gobiernos internacionales por guerras sin posibilidad de royalties.
Hablar de compromiso es simplemente hablar de atención mínima. Y no solo médica. Organizaciones no gubernamentales como MSF ya ponen todo su empeño en paliar sus consecuencias y en denunciar esas crisis olvidadas.
Creo que una buena forma de colaborar como ciudadano de a pié es asegurarse de que ese mensaje llega al mayor número de gente y especialmente a los que evitan tomar decisiones por falta de interés o de ganancias económicas.
Javier Bardem
Productor de Invisibles

