El sueño de Cassandra
Título original: Cassandra’s Dream
2006 Color, 108´ Reino Unido
Dirección: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Montaje: Alisa Lepselter
Música: Philip Glass
Fotografía: Vilmos Zsigmond
Elenco: Hayley Atwell, Colin Farrell, Ewan McGregor, Tom Wilkinson, Sally Hawkins
El sueño de Cassandra es el nombre de un velero de segunda mano que compran los protagonistas de este estupendo film de Woody Allen, el tercero producido por el cineasta en Londres.
Pero el epigrama Cassandra nos remite a la tragedia, y la tragedia se hará presente también en este filme donde por lo menos podemos encontrar dos argumentos. Uno de ellos resuelto a través de un thriller sobre los avatares de dos hermanos que planean y cometen un delito.
El otro argumento, decíamos, nos remite a la tragedia. La tragedia griega nos muestra el momento de la lucha entre el hombre y el destino ante el cual nada es posible, y sólo queda la estoica resignación.
La tragedia es el resultado del azar y la necesidad. Los jóvenes del filme de Woody Allen necesitan salir a toda costa de la mediocridad de sus vidas y el tío que los ayudará, de la peor manera, aparece por azar en el momento preciso.
Otro condimento de la tragedia es el camino irremediable y sin retorno del héroe. En nuestro caso, los héroes saben que la propuesta del tío los pondrá en un lugar de máxima trasgresión; cruzarán una línea, llegarán a un territorio del cual es difícil (imposible) regresar. Ellos lo saben, se cuestionan, pero así y todo emprenden el camino.
Tanto Ewan McGregor como Colin Farell actúan papeles con un registro ampliamente elaborado, sin exageraciones, controlados. El primero ambicioso, calculador, egoísta hasta la médula. Farell como el atormentado cuya alma no descansará hasta tratar de redimirse de algún modo.
Por esta vez Allen dejó de lado los libretos sarcásticos y cómicos. No obstante, hay algo de esto en algunas salidas de la madre de los jóvenes, que endiosa a su hermano en detrimento de su propio marido; y del tío exitoso en el mundo de los negocios, modelo de triunfador.
La escena donde el tío les propone a los sobrinos la acción que los “beneficiará” a todos, en medio de un parque frondoso, con un clima lluvioso, es uno de los momentos altos del filme.
“(…) Así como siempre me ha interesado el costado cómico de la vida, también me atrae el lado trágico” declaró Woody Allen en las notas de producción. La prueba es este excelente filme donde el estilo del autor, más allá del género elegido, ha permanecido indemne.
Gustavo Camps
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