Homenaje a la comedia francesa muy conversado
Luc Besson ha dirigido buenos filmes como Nikita (1990) y El Profesional (1994). Asimismo, fue muy criticado con razón al convertir una película de culto en un olvidable film de capa y espada, con su versión de Juana de Arco (1999).
Angel A es una fruslería simpática con cierto aire de comicidad ambientada en París, que revela un intento del director francés por homenajear a la comedia francesa. Lo cierto es que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones.
El filme de Besson está excedido de palabras y esto lo reconoce el propio realizador en las notas de producción. “No hay extras en la película (en rigor, algunos hay) –dice el director y agrega- y hay mucho diálogo entre los dos personajes”. Lo que no da Besson es alguna razón para poner en palabras lo que ya vimos o veremos en imágenes (la primera escena del filme es el ejemplo más acabado).
La simbología también está a la orden del día: un curioso “ciudadano americano” bajito, de tez mate y con un gran aire de tercer mundista, un supuesto ángel todo el tiempo vestido de negro (que, además, se lo pasa posando para la cámara), la fuerte propensión a fumar de este.
En un libro de cine escrito en 1943 por un autor llamado José María de Martín, de la editorial Dolmen, de Barcelona, se puede leer lo siguiente: “(…) Ultimamente el cine francés ha vuelto a caer en sima de desgracia. Sus mejores directores han emigrado a los EEUU, donde les han impuesto el cine comercial. De aquí que no hayan ganado mucho los americanos con esta inmigración”. Hoy en 2008 Besson encaja perfectamente en este descriptivo párrafo.
Gustavo Camps
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