No es país para viejos
Título original: No country for old men
2007 Color, 120´ EEUU
4 premios Oscar 2008: Mejor película, Mejor dirección, Mejor actor de reparto (Javier Bardem), Mejor guión adaptado sobre la novela de Cormac McCarthy No country for old men
Dirección: Ethan Coen, Joel Coen
Guión: Ethan Coen, Joel Coen
Montaje: Ethan Coen, Joel Coen
Música: Carter Burwell
Fotografía: Roger Deakins
Elenco: Javier Bardem, Josh Brolin, Tommy Lee Jones, Woody Harrelson, Garret Dillahunt
No es país para viejos es mucho más que un thriller negro. En la Argentina, un país acostumbrado a los eufemismos, la película se llamó Sin lugar para los débiles. Viejos, débiles, mujeres, trabajadores, emigrantes, cuentapropistas, minorías varias, diferentes. Los hermanos Coen, en definitiva, nos muestran como funciona un mundo que es para pocos: el actual.
Esta puesta realista, intensa y en cierta forma testimonial recuerda ciertos filmes policiales norteamericanos de fines de los años 40 (Piedad criminal, de Michel Gordon 1948; La ventana, de Ted Tetzlaff 1949; Fuerza del mal, Abraham Polonsky 1949).
Una toma en la introducción nos puede servir de ejemplo sobre la elección de los hermanos Coen para relatar. Llewelyn Moss (Josh Brolin) un cazador furtivo, encuentra un cargamento de drogas y dos millones de dólares en efectivo.
Llewelyn hurta el dinero y con esto desencadena una serie de crímenes incontrolable. Luego de las escenas del encuentro con el dinero los Coen nos muestran una toma donde el cielo campestre, en Río Grande, Texas, se va cubriendo de cargadas nubes negras. Esto anuncia con imágenes, más que la tormenta, la negrura de lo que se avecina.
Ciertos encuadres, los planos muy cercanos, las tomas metáfora como la narrada en el párrafo anterior, el montaje paralelo que alterna tomas para el perseguido Llewelyn y para el asesino Anton (Bardem), todo acude a presentar un filme áspero, realista, que no le da tregua al espectador.
La gracia, el chiste, cierta comicidad, como en la vida, ayudan a morigerar el drama cotidiano. El guión dosificará los chistes y los pondrá en boca de los que experimentan más de cerca la dureza de la vida, como el ingenuo Llewelyn o el viejo sheriff Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones).
El azar, lo lúdico, que tampoco es ajeno a la vida, y a la muerte, tendrán un lugar preponderante en el filme. Es el azar el que pone el dinero al alcance de Llewelyn. En varias oportunidades el azar le dictaminará a Antón quien debe seguir con vida. Lo que opera es el azar y la necesidad.
En este mundo descreído, sin fe, sin Dios, donde todo parece suceder por azar, lo que sucede tiene una solución de continuidad necesaria. No hay hechos aislados, ni actos individuales. Nada puede ser de otra manera que tal y como acontece. Todo es necesariamente como es.
El film de los hermanos Coen obtuvo el reconocimiento de la Academia de Hollywood con 4 Oscar. Las decisiones de la Academia suelen ser recusables. El film de los hermanos Coen es irrefutable.
Gustavo Camps
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