Otra sobre La Ronda
El Ronda es un filme coral, en tono de comedia, expresado a través de un mosaico de personajes variopintos de la sociedad entre los que figuran un pintor de brocha gorda, un cineasta, una novel actriz y pianista del off, la camarera de un bar y un vendedor inmobiliario, entre otros.
Dividido indeleblemente entre un episodio y otro, sin cortes directos, en el filme los protagonistas –como en una posta- enlazan un segmento con otro. La película tiene muchos e insubstanciales diálogos. Personajes y situaciones adolecen de enjundia. Los primeros están imbuidos, en general, de una cándida y lánguida expectativa, un lábil humor. El relato es moroso.
Sobre la comedia, recordemos lo que hace años ha expresado el cineasta francés Jean Luc Godart: “la comedia restaura la rapidez de la acción y nos permite entregarnos al goce pleno del instante”
Si nos atenemos a los dichos del padre de la Novelle Vague francesa, en el intento de circularidad de La Ronda -entre el principio y el final- esto no se alcanza.
Sobre el número musical liminar y, luego, el personaje que mira a la cuarta pared o hacia la cámara. El efecto, con respecto al resto, es ambiguo y desacoplado.
Raúl Valls
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